Kamikaze
(1982)
Luis Alberto Spinetta
Lanzamiento: 1982
Grabación: Febrero y Marzo de 1982 en Estudios
Del Cielito.
Discográfica: BMG
Ingeniero de Sonido: Gustavo Gauvry y Amilcar
Gilabert.
Mezclado: Gustavo Gauvry.
Productor Ejecutivo: Alberto Ohanian.
Equipamiento: Juan Carlos Camacho.
Breve Reseña
Kamikaze es un
álbum del músico argentino Luis Alberto Spinetta, editado en abril de 1982 (al
empezar la guerra de las Malvinas), de carácter acústico. El disco se empezó a
grabar en febrero de 1982 en Estudios Del Cielito. En 1995, la discográfica
BMG, en alianza con la discográfica Mordisco, editaron Kamikaze en formato de
CD.
Músicos
Luis Alberto Spinetta: Guitarra Acústica
Ovation, Platillos, Efectos y voz.
David Lebón: Percusión de Banqueta.
Diego Rapoport: Piano Yamaha, Piano Rhodes,
Mini Moog y OBX-8.
Eduardo Martí: Guitarra Acústica Ovation en
Almendra.
Dr. Rhythm: Platillos y Bombo.
Lista
de temas
1. Kamikaze - 3' 15 (Escuchar)
2. Ella también - 4' 06 (Escuchar)
3. Águila de trueno - 2' 58 (Escuchar)
4. Águila de trueno, parte 2 - 1' 23 (Escuchar)
5. Almendra (Instrumental) (Spinetta - Martí)
- 2' 43 (Escuchar)
6. Barro tal vez - 3' 22 (Escuchar)
7. ¡Ah, basta de pensar! - 2' 45 (Escuchar)
8. La aventura de la abeja reina - 4' 57 (Escuchar)
9. Y tu amor es una vieja medalla - 2' 48 (Escuchar)
10. Quedándote o yéndote (Spinetta - Martí) -
3' 32 (Escuchar)
11. Casas marcadas - 5' 11 (Escuchar)
Todos los temas fueron compuestos y producidos
por Luis Alberto Spinetta, excepto indicación.
Spinetta sobre el
disco
Tras una breve
reunión con Alberto Ohanian, productor ejecutivo, Amílcar Gilabert, responsable
técnico, y Gus Gauvry, quien finalmente fue el técnico casi permanente y quien,
a la sazón realizó la mezcla, me decidí a imprimir en la cinta estas canciones.
Así surgió la primera toma y luego otras y otras. Unas buenas, otras tipo
baldazo de portland. Algo aquí, luego una cosa atrás de la otra y por fin
Kamikaze está aquí. Alternativamente todos los temas fueron plasmados de esta
manera: bola de delay, aguardiente de Caroya, Danielito y Juan Carlos Camacho,
los zabecones de turno, Ohanian que no te lo puedo describir, pileta de
natación, Rapoport con su cámara que se la lleva a dormir, David Lebón, Eduardo
Martí, asado, café, tenis, canciones, sueños. Y por allá se ve la silueta de
Fraga, en la niebla, dispuesto a cambiar el curso de los acontecimientos,
alicate en mano. O bien Machi, dorso de conocimientos, siempre presente aunque
no esté. Imágenes de un ratón internacional, marcado de empedrado y yeso.
Huella, huerta. Hueso primal, desbordado bajorrelieve de la plenitud infrarroja
de tus manos guitarra, por sobre la felpa del estuche que venció, soportando la
forma que dejó un cuerpo sensacional. ¡Oh, Leo Fender! Es decir, siempre
estamos en una de las torretas del "U.S Navy Cualquiera" y aparece
algún Kamikaze a mil que se nos viene en picada dispuesto a que no quede
nada... O, cuántas veces somos nosotros mismos, como unos enfermitos, los que
apuntamos el misil, porque es preferible tener la decisión de hacerlo antes de
que otro apriete el botón. O que Juan carlos se lleve sin querer la guitarra de
David, o que Marianito López se quede inmutable y los Harmonizer no anden.
Porque por otro lado, las aberraciones del mundo no proveen aquello que
nosotros no podemos realizar y nada, ahora mismo, puede tener la solución
mágica para nuestras imperfecciones, nuestros plopeos concientizados, nuestros
deseos márgenes. Hay toda una papelería de sinrazones sosteniendo las
palpitaciones del monstruo de la destrucción, que no es ni siquiera un tango
que nos envuelva en una telaraña de pasado al cual combatir. Porque hay otros
hombres al mismo tiempo, dinamitando nuestra especie, tratando de consumir
otras situaciones más desesperadas que la de morir de amor. No hay nada de
melancólico en el aullido del Zero en picada, traspié inicial del estallido de
esa masa imbancable de acero y grasa que comanda el Kamikaze, que chocará
incómodamente contra nuestra cubierta, envolviéndonos de todos los fuegos
posibles. Pero sí, al final, el viento marino desperdigará las almas difuntas y
vivas, en un video imposible de reproducir con sistema alguno. Y de la misma
forma las lajas compuestas de sol, heridas de vida pura. y eso será sonido
siempre aunque ya no haya oídos. Cables que llevan y traen desconocidos están
siempre esperando lugares para conectarse entre sí. Mi viejo Mercedes bajo los
árboles y los hijos de Lebón y los míos. Violeta pidiendo chiclets y la comida
de Floki siempre asombrosa. La arena, los ladrillos, el árbol, que hay que
derribar para construir el nuevo estudio. Los mates Crown, al instante. -¡Negro
cara e´rata!,- grita una zarigüeya a lo lejos. Todos estamos en cubierta
esperando los sonidos, las señales, el agua que se desborda del tanque. No hay
aviones suicidas. Solo los pájaros hablando, los grillos y las ranas en
múltiples estéreos para la zamba final. Dando los últimos toques a esta reseña,
o bien confluencia de elementos para el fin de este disco, miro todo y no lo
puedo creer. Algo me alegra, si bien "veo" un sentimiento de último
postrero "homenaje" a las canciones que por esto o aquello quedaron
fuera de álbumes de diversos proyectos musicales que fueron desde 1965 a 1978 y
ahora se van... Por suerte han escapado también de las reediciones baratas, tan
en boga últimamente, que sólo utilizan vieja producción a muy bajo costo y muy
poco interés por ofrecer una buena selección y buenas tapas, etcétera. Lamento
esto, pero esas compañías tienen, por ahora, los derechos de esas viejas cintas
y podrán editarlas si lo creen necesario. Tengo la suerte de que hoy, este
proyecto es en una sola dirección, y que sólo con la tremenda firmeza de
Alberto, a quien tanto debo, ha sido posible. Además, no tiene otro dueño que
nuestros corazones. De por vida.
